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21 septiembre, 2011

Recomendaciones de CARMEN DIMAS GÓMEZ







¡NO ESTÁS SOLO!


RECOMENDACIONES VÍCTIMAS ACOSO LABORAL Y MOBBING

(Autor: Carmen Dimas Gómez)






¡Enfréntalo desde este momento!


1) Infórmate sobre lo que es esta plaga, (libros, foros de debate en internet, jornadas, etc.) y asegúrate que padeces mobbing en lugar de algún conflicto laboral bastante generalizado. Intégrate en una asociación especializada en tu Comunidad Autónoma: los movimientos asociativos, el apoyo y la unión son fundamentales para sobrevivir al mobbing, recibir calor humano, y constituir un grupo de presión que logre resolver la problemática planteada.

2) Aleja cualquier culpabilidad tuya sobre el tema: el culpable es tu acosador. Tú, tienes razón y defiendes un caso justo: el tuyo.

3) Procura desactivarte emocionalmente: el odio y el rencor hacia tu agresor, aunque son sentimientos humanos comprensibles, no te benefician: sólo te hacen sufrir, malgastan tu tiempo y te restan capacidad para poder resolver el problema de forma objetiva. Recuerda que tu acosador es despreciable y no se merece que pases tiempo pensando en él. Tú eres lo más importante. 

4) Cuida tu salud y, si es preciso, solicita la baja médica pero sin abusar porque te acomodarías a una situación que podría perjudicarte. Una vez algo repuesto y las baterías cargadas, es cuando estarás en condiciones de definir una estrategia correcta para vencer la situación de acoso que padeces. 

5) Recuerda: eres un afectado pero nada de victimismo pues de lo contrario tu acosador te habría vencido y esto no es posible dado que tienes razón. 

6) Infórmate de tus derechos y de cómo resolver jurídicamente tu situación. Los abogados te informarán de las distintas vías que puedes utilizar, desde la denuncia a los delegados sindicales, al comité de higiene y seguridad, a la inspección de trabajo, hasta las demandas judiciales que puedes presentar. Ten en cuenta los plazos de prescripción para denunciar y demandar. No dejes que la situación se pudra; intenta constituir un sistema de arbitraje. 

7) No te olvides de apuntar diariamente las acciones de acoso realizadas contra ti y de conseguir pruebas (a veces no tendrás más remedio que enviar un burofax con certificación y acuse de recibo, relatando los hechos, a la Dirección de la empresa, para dejar constancia de la situación vivida). 

8) En tu vida cotidiana, procura no actuar con los demás de la misma forma que tus acosadores: esto te restaría seriedad y respeto hacia tu persona. 

9) Se consciente que el acoso psicológico en el trabajo (mobbing) es, ante todo, un maltrato que ataca a tu dignidad, especialmente a tu integridad moral, es decir a los derechos fundamentales de la Constitución, que pone en peligro tu salud y puede provocar lesiones y daños de todo tipo hacia tu persona y tu entorno. Es decir que se trata de una situación intolerable en el siglo XXI.


Tú no puedes ser el perdedor en esta historia, de la misma manera que tu acosador no puede quedar impune.

Lucha para defender tus derechos con la misma energía y la ayuda de tus compañeros de faena.

¡Qué tengas mucha suerte! Tú, ya, no estás solo.





GRACIAS

13 septiembre, 2011

Los tres pilares de la resiliencia






LOS TRES PILARES DE LA RESILIENCIA






Todos los seres humanos somos dueños en mayor o menor grado de una capacidad de resiliencia.

Todos, niños y adultos, aprendemos a reponernos de las crisis, a seguir adelante.

El lenguaje popular refleja muy bien el sentimiento de que sólo hasta cierto punto somos vulnerables y que -salvo casos extremos- la gente se recupera mas tarde o más temprano:


“la vida continua”, “hay que seguir tirando”, “el mundo no se acaba hoy”, etcétera.


Pero, mientras existen seres dotados en alto grado de una resiliencia natural, que a veces son vistos como invulnerables a la adversidad, existen personas que por diversas causas se entregan a situaciones de estrés cada vez más notables, que acaban en crisis depresivas o enfermedades somáticas.

“Es como si les faltara elementos en la caja de herramientas de la vida”

...así lo explican Lea Teitelman y Diana Arazi, psicólogas especializadas en esta nueva óptica que apuntala los aspectos más positivos de la personalidad.

“Existen tres pilares que sostienen la capacidad de resiliencia”, explican Teitelman y Arazi:


La capacidad de juego.

No tomarse las cosas tan a pecho que el temor impida hallar las salidas. Y en esto el sentido del humor, el “mirar las cosas como desde el revés de un largavista permite tomar distancia de los conflictos. La creatividad, la multiplicación de los intereses personales, los juegos de la imaginación relegan esas causas de alarma a su justo lugar, relativizarlas para no deprimirse.


La capacidad de encarar las situaciones con sentimiento de esperanza.

Y para ello es fundamental tener al menos alguien en quién depositar los afectos, admiración, que sirven como guías y estimulo. Es lo que en el lenguaje común de los grupos de resiliencia se conoce como “engancharse”. Esto a veces viene naturalmente con el modo de ser de la persona, puede ser estimulado por educadores y terapeutas. Son esenciales asimismo las llamadas redes de sostén o de contensión, vínculos que enriquesen e impiden que la persona se sienta a la intemperie vital. Amigos, un maestro, una comunidad barrial, los grupos de resiliencia obran como apoyo y estimulo permanentes.


El autosostén.

Se puede resumir como un mensaje que la persona elabora para sí misma. “Yo sé que esto me va a pasar”, se dice ante un mal trance.

O sea: ”Me quiero, confío en mí, me puedo sostener en la vida”.


UN POCO DE HISTORIA

En 1982 dos investigadores norteamericanos que trabajaron en una localidad de Hawai, siguiendo la evolución de 505 individuos desde su etapa prenatal (1955) hasta su adulto, o sea 32 años. Buena parte de esos sujetos se crió en hogares sometidos al estrés de la miseria, la mala relación ebtre los padres, el acoholismo y los abusos. A pesar de esas condiciones se observó que cerca de la tercera parte de esos niños llegaban a adultos bien estructurados moralmente y con una visión optimista acerca de su porvenir.

Se hablo primero de chicos invulnerables por causas que se consideraron genéticas. El afecto recibido era siempre la clave de esas excepciones afortunadas. De allí surgió la necesidad de pasar de la idea de invulnerabilidad a la de resiliente, aplicada al ser humano capaz de generar sus propios recursos para salir fortalecido de situaciones que no son tomadas como la fatalidad de un destino sino como un desafío que alecciona y estimula.


EL ENFOQUE BIOLOGICO (Por José Bonet)

La pregunta que se formula actualmente es que consecuencias fisiológicas acarrean situaciones graves de estrés y en particular cuales son sus repercuciones al nivel de las neuronas.

¿Cómo reacciona el cerebro ante esas tensiones de la vida cotidiana cuando ellas llegan a provocar lo que se conoce como estrés traumático?.

Aquí entra en juego lo que se conoció la vulnerabilidad del individuo.

Se sabe que hay factores que aumentan la vulnerabilidad favoreciendo la disminución y la muerte de las neuronas y siempre se sostuvo que es fenómeno es irreversible.

Se han descubierto ahora que mientras hay sustancias que acentúan este daño neuronal –como el llamado glutamato- existen otras substancias que favorecen la creación de nuevas redes neuronales.

Y ese fenómeno depende tanto de factores genéticos o hereditarios, de unos diez años a esta parte se ha descubierto que la formación de nuevas neuronas dependen también de la capacidad del cerebro en particular de la zona llamada el hipocampo que contraresta los factores tóxicos.

Y que aptitud se puede estimular mediante una serie de elementos protectores.

Mientras el temperamento de una persona determina en buena medida esa mayor o menor vulnerabilidad, las actitudes positivas frente a la vida obran como agentes resilientes. Además del ambiente en que actúa esa persona existen recursos como el ejercicio, la alimentación, la disposición anímica, existe una disposición que puede ser cultivada para preservar los mecanismos cerebrales.

Enfrentar de un modo positivo los momentos críticos, la actividad mental, el juego, el sentido del humor, contribuyen a que la persona proteja y aumente su caudal neuronal.

Consolidar la resiliencia... tenemos derechos

(mándala de la resistencia):


1. A ser tratados con dignidad y respeto

2. A equivocarnos y ser responsables de nuestros propios errores

3. A tener nuestras propias opiniones y nuestros propios valores

4. A tener nuestras propias necesidades, tan importantes como las de los demás

5. A experimentar y expresar nuestro pensamiento propio, así como a ser sus únicos jueces

6. A cambiar de opinión, idea o linea de acción

7. A protestar cuando somos tratados con injusticia

8. A intentar cambiar lo que no nos satisface

9. A detenernos a pensar antes de actuar

10. A pedir lo que queremos. A hacer menos de lo que humanamente somos capaces de hacer. A ser independientes

11. A decidir qué hacer con lo que es nuestro, con nuestro propio cuerpo y nuestro tiempo

12. A sentir y expresar el dolor

13. A ignorar los consejos

14. A rechazar peticiones sin sentirnos culpables o egoistas

15. A estar solos aún cuando otros deseen nuestra compañía

16. A no justificarnos ante los demás

17. A no responsabilizarse de los problemas ajenos.

18. A no anticiparse a las necesidades y deseos de los otros ni estar pendiente de su buena voluntad

19. A no responsabilizarse de los problemas ajenos

20. A elegir no comportarnos siempre de una manera positiva o socialmente convencional






GRACIAS